Una semejanza visual no autoriza una equivalencia cultural. El Atlas registra para cada figura: nombre, territorio, comunidad o tradición, función narrativa, fuentes y grado de pertinencia de traducirla como “duende”.
Ecuador: primer expediente nacional
El primer expediente completo del Atlas está dedicado a Ecuador. Reúne fuentes académicas, institucionales y de archivo que documentan variantes en Manabí, Imbabura, Tungurahua, Valle del Chota y Esmeraldas. La conclusión inicial es clara: no existe un “duende ecuatoriano” único; existen relatos regionales diferentes.
Este expediente también establece una distinción fundamental para el proyecto: folklore ecuatoriano previo y estética artesanal contemporánea de Baños no son la misma cosa.
México: aluxes, chaneques y diversidad regional
El segundo expediente muestra con especial claridad por qué el Atlas no puede funcionar con el esquema “un país = un duende”. El alux aparece documentado en contextos mayas de la península de Yucatán y Campeche, mientras que los chaneques poseen una historia lingüística y etnográfica distinta, con fuerte documentación en Veracruz.
El expediente separa tradición oral, etnografía, historia lingüística, paralelos arqueológicos y usos turísticos contemporáneos. También evita proyectar automáticamente categorías actuales hacia el pasado prehispánico.
Área guaraní: Pombero y Jasy Jateré
El tercer expediente cambia deliberadamente de escala: en lugar de forzar un país, sigue una región cultural transfronteriza. Pombero y Jasy Jateré ocupan un lugar central en el folklore paraguayo y también aparecen documentados en el nordeste argentino.
La investigación distingue tradiciones de pueblos guaraníes concretos, folklore paraguayo mestizo y bilingüe, circulación regional, fijación literaria y representación museográfica. También examina con cautela la genealogía moderna de Tau, Keraná y los llamados “siete mitos”.
Argentina: un mosaico regional
El cuarto expediente confirma que tampoco existe un “duende argentino” único. El NOA documenta al Duende/Sombrerudo y al Mikilo; el Litoral conserva Pombero, Yasí Yateré y otras figuras; la Patagonia exige separar representaciones contemporáneas de tradiciones indígenas concretas; y proyectos como Tulumqué o el Bosque de Duendes de Río Turbio permiten observar la creación moderna de imaginarios mágicos.
Argentina aporta además una dimensión histórica clave: archivos folklóricos nacionales, investigación universitaria y la Encuesta Folklórica de 1921 permiten estudiar no solo qué se cuenta, sino también cómo el Estado, la academia, la escuela, el museo y la cultura popular registran y reorganizan los relatos.
Centroamérica: Swinta / Duhindu
La investigación preliminar encontró referencias a una figura miskita denominada Swinta o Duhindu en Nicaragua y Honduras. Antes de convertir cualquier característica atribuida a esta figura —incluidos rasgos anatómicos— en afirmación del Atlas, Mundo Mágico exigirá corroboración etnográfica o institucional de mayor calidad.
El Atlas puede convertirse en un gran mapa sin fronteras rígidas: cada punto abre un relato, pero también muestra la fuente y advierte cuándo “duende” es una traducción aproximada.
Qué no hará este Atlas
- No afirmará que todos estos seres son una misma criatura universal.
- No apropiará relatos indígenas para justificar diseños contemporáneos.
- No mezclará descripciones de blogs turísticos con evidencia etnográfica sin etiquetarlas.
- No presentará como “ancestral” aquello cuya antigüedad no pueda documentarse.
Siguiente expansión
Ecuador, México, el área guaraní y Argentina ya establecen cuatro modelos de lectura distintos. Los próximos expedientes deberán ampliar la cobertura andina y sudamericana sin bajar el estándar documental.